miércoles, 20 de agosto de 2014

¡Un paso más! Romper bloqueos mentales.

Imagina que tienes que interpretar a Hannibal Lecter,  a Freddie Krueger, al Marques de Sade o a cualquier personaje atormentado con un deseo secreto y oscuro. ¿Te quedarías en la superficie o te gustaría explorar esas partes siniestras sin saber qué vas a encontrar dentro de tí y cómo te va a afectar? Para mí la elección es clara:
Quiero saber hasta dónde llega la madriguera del conejo.

¿Elegirás la pastilla roja o la azul?



 Como todos los demás, yo como actor, me encuentro a diario con bloqueos a la hora de enfrentarme a  un personaje, escribir un texto con el que esté contento, o salir ante un público espectante. Mis propios miedos e inseguridades me impiden a veces avanzar para conseguir lo que busco en cada momento. Es ese segundo en el que piensas "¡Venga va, corre un minuto más, un paso más, tú puedes!" lo que a veces me hace falta. Una parte del cerebro grita ¡NO! mientras la otra grita ¡UNO MAS! y ese segundo de más, ese único paso de más que doy, es suficiente para darme cuenta de que hoy, he roto una barrera mental. Mañana quizá vuelva o quizá no, pero si vuelve a estar ahí, volveré a romperla.





Cuando investigo para un personaje a veces me encuentro ante la elección, sobre todo si el personaje es uno de los normalmente catalogados como "el malo": Bucear en la psicología del personaje y explorar sus traumas y miedos, o quedarme en un nivel más superficial. A veces explorar un personaje requiere adentrarse en mí mismo. Abrir el pecho con las manos y mirar qué es lo que tengo dentro, que pueda utilizar para crear el personaje. Lo bueno y lo malo, las luces y las sombras. Y meterme en mis propias sombras, salir de mi zona de confort da miedo... mucho miedo. Evidentemente, si tengo que interpretar a un asesino de niños, no me voy a convertir en uno ni voy a salir a matar gente por la calle (o sí, nadie sabe). Pero trataré de comprender los motivos del personaje que le llevan a hacerlo. Puede que descubra cosas muy interesantes sobre mí mismo.

Enfrentarse a los miedos no es fácil, nada fácil. Pero cuando investigo y profundizo en un personaje el resultado es mejor. Eso es lo que creo. Tal vez el público no sepa por qué, pero la verdad, la credibilidad, está ahí, visible. Es lo que hace que un personaje me atrape en una función de teatro o en cine.

Pero ¿Cómo enfrentarme a mí mismo? No sólo en mi trabajo, sino en la vida en general. No tengo una respuesta clara sobre cómo encerrar a mi yo pequeñito y asustadizo que intenta evitar el conflicto. Cada vez es distinto, pero las armas, las herramientas son siempre las mismas y las tengo a mano. Análisis: ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cómo de importante es para mí? ¿Por que? ¿Qué necesito para ello? y una vez contestadas las preguntas, establecer metas a corto plazo. Esto lo descubrí gracias a una buena amiga, coach personal. Leticia sanchez. Os la recomiendo.
http://www.leticiasanchezarregui.com


Si subes peldaño a peldaño, seguro que llegas a lo alto de la escalera. No hay otra.